Cuidado al Auxiliar Auditivo

Cuidado al Auxiliar Auditivo

19 Febrero, 2015 0 By Audiphone

AL AUXILIAR AUDITIVO lo debemos cuidar con el mismo cariño que a cualquier otra parte delicada de nuestro cuerpo pues es nuestro contacto con el resto del universo.

Sin embargo, siendo un dispositivo electrónico, los cuidados que requiere son similares a los de una radio de baterías, por ejemplo: Al insertar la batería, asegúrese de que la polaridad es correcta.

Asegúrese también de que la batería se encuentre en buen estado. Los líquidos corrosivos que derrama una batería en mal estado pueden destruirlo.

No exponga el auxiliar auditivo a impactos ni vibraciones fuertes. Tampoco lo exponga a temperaturas altas.

No permita que su auxiliar se humedezca ni lo sumerja en líquidos. Quíteselo al bañar y, durante la noche o cuando no se encuentre en uso, apáguelo, habrá el compartimento de la batería y guárdelo en su estuche.

No se aplique ningún atomizador, cosmético o de cualquier otro tipo, en las cercanías del auxiliar, Las partículas suspendidas en el aire pueden deteriorarlo.

Con ayuda de un cepillo pequeño y un paño seco, manténgalo siempre limpio.

ELOíDO es el siguiente eslabón en el proceso de oír bien. También debe estar limpio:

Debe estar libre de cerumen. Cualquier partícula que se introduzca en los conductos del auxiliar impide que funcione correctamente.

En caso de sangrado en el oído, supuración, infección o cualquier otra molestia, no introduzca el auxiliar y consulte de inmediato al médico.

LA ACTITUD MENTAL

No por ser la última en la lista es menos importante. De hecho, no sólo es el eslabón más importante, sino que también es el que requiere más atención de nuestra parte. Para entender lo que otras personas dicen no basta oír. Oír es un proceso mecánico. Entender es un proceso mental que requiere intención, atención, entrenamiento y, en general, esfuerzo. Para entender a nuestros semejantes debemos estar abiertos al diálogo, dispuestos a escuchar; debemos desear el contacto humano y poner atención. Entender implica no sólo oír bien, sino asociar con cada palabra el significado correcto y, desgraciadamente, requiere de entrenamiento y esfuerzo. Una persona que ha dejado de oír durante mucho tiempo (o aún peor, un niño que nunca ha podido oír con anterioridad), necesita sentirse motivado a comunicarse, necesita hacer un esfuerzo casi sobrehumano para superar su problema y necesita, es muy importante darnos cuenta, de todo el apoyo y simpatía que se le pueda ofrecer.